Archive for Julio, 2007
EN TIERRA DE NADIE (2). MANU.
by sergiojaenlara on Julio 9th, 2007
Era guapo. De un guapo sutil, no tan evidente como para que resultara empalagoso. Cuando hablaba, su voz de trueno llenaba la habitación y todo el mundo se giraba para ver de donde provenía aquel torrente de hombría.
A su lado la voz de Vega parecía la de un sobrino lejano gallego. Lo conoció en la academia y desde el primer momento supo que algún día se liarían a ostias.
No pasó mucho, un día en formación, alguien le habló, profiriendo un: “Feo, pierdes el paso”. Lo esperó en la puerta del cuartel y se zurraron el tiempo suficiente y exacto para hacerse daño, el tiempo suficiente para que los bares todavía estuvieran abiertos. Hablaron y rieron, rieron y bebieron, bebieron mucho. A la mañana siguiente ambos vomitaron varias veces durante la marcha.
Ahora Manu yacía a un kilómetro de allí, esos cabrones habrían marcado su cuerpo inerte, seguramente ahora estaría despedazado y su sangre habría sido vertida sobre aquella asquerosa tierra de arena y fango.
Era un chulo, si no fuera su amigo, sólo podría ser su enemigo, ¡intentó quitarle a su mujer! - ¡Vente conmigo! ¡este es un moña! - todavía la recuerda silenciosa mirando a los ojos de aquel salvaje de pelo rubio, que tanto miedo le daba.
Consiguió llevarse a unos cuantos a la tumba, atrayéndolos para dejarles escapar, para retrasar su muerte unas horas,
Todavía recuerda su album, jajjajaja, decía a todas que en realidad era fotógrafo. Tenía fotos de todas las mujeres guapas de Lérida y Alicante desnudas. Las haría famosas, les decía que tenía contactos con las principales revistas de moda. En realidad no necesitaba decir nada, ellas estaban perdidas desde el mismo momento en las que él las miraba.
Su novia lo dejó durante su primera misión en el extranjero y desde entonces prometió que nunca volvería a atarse a nadie; guardaba una foto suya en la cartera y la besaba cada vez que se acostaba con alguna de aquellas pobres ilusas que creían que podrían dominarlo, hacerle el desayuno y obtener una copia de sus llaves.
Nunca desayunaba sentado y se tiró un mes entrando por la ventana porque había perdido las llaves de su casa.
Sólo Vega sabía que él lloraba por las noches recordándola, recordando los días de verano y los despertares con sabor a sal en la playa. Manu siempre decía que un hombre sólo podía serlo si podía convivir con el dolor: - ” y este es como una enfermedad crónica, nunca te curarás pero consigues vivir con ella”
Para vivir necesitas algo que te ilusione, alguna esperanza, una rutina a la que acogerte, una sorpresa por día, un recuerdo doloroso que te ate a la tierra y un amigo que te escuche. Ese amigo era Manu.
En el armero, aquella misma noche, recogiendo el equipamiento para la misión, sus carcajadas rebotaban dentro de aquel container de acero: - “¡Hoy un hijo de puta la va a palmar! ” - y suya fué la bala que mandó a aquel santón a un infierno donde el diablo lo untaría personalmente con grasa de cerdo hasta la eternidad.
Y ahora Manu estaba muerto. Vega se acordó entonces de uno de sus famosos (por malos) chistes: ” Dios ¿por que siempre te llevas a los buenos?” “Por que a Falete lo va a traer aquí a pulso Perry Mason”.
Jajajjajja, y él era de los buenos, de los mejores. (Continuará.)
EN TIERRA DE NADIE.
by sergiojaenlara on Julio 4th, 2007
Sólo necesitaba dormir un poco y todo se arreglaría. Con la mirada perdida entre aquel edificio de cemento resquebrajado y acero oxidado, podía ver una cama grande de sábanas blancas.
Dormir, era lo único que pedía.
Pero ahora no era posible, las gotas de lluvia que esquivaban su parapeto, llegaban frías, congeladas a su cuello, manteniéndolo alerta, haciéndole comprender la gravedad de su situación.
Todavía recordaba aquella prueba en el instituto; obtuvo los percentiles mas altos en todas las materias encuestadas. Podría haber sido lo que hubiera deseado ser, arquitecto, ingeniero aeronáutico, médico, incluso el simpático veterinario de su pueblo,alcohólico, gordo y ordinario; pero eligió aquello y su elección, hoy lo mataría.
No se atrevía a encender el mechero para no revelar su posición; necesitaba pasar su llama entre los dedos ateridos por el frío para volver a sentir que eran suyos. Lo único que podía hacer era frotar las manos contra la parte alta de sus botas, de piel rugosa como la de una lija de vidrio y todavía seca milagrosamente.
Los escuchaba, sentía su presencia de hiena hambrienta recorriendo, escudriñando la nave abandonada palmo a palmo; era cuestión de tiempo el que lo encontraran y tendría que decidir si deseaba poner fin a su vida él mismo o dejar que dispusieran de ella aquellos salvajes. Seguramente tendrían preparada para él una lenta y dolorosa agonía, que sería grabada en video y mostrada en las principales televisiones del mundo.
Pensó: “¡Famoso al fin! ¿QUe mas puedo pedir?”.
No podía dejar que lo capturaran con vida; su mujer, sus padres, sus amigos, todos verían aquellas imágenes y el trauma podría cambiar sus vidas irreversiblemente.
SI no lo viera morir, Ella tendría una oportunidad, su recuerdo se desvanecería con los días, con los meses, encontraría a otro, le sería fácil, era bella,…, era preciosa.
La conoció una noche de la que nada esperaba, la trajeron una pareja de amigos, como quien trae un regalo, se bajó del coche y la pudo ver pequeña, rotunda, perfecta. Ella no sintió lo mismo, él no era guapo y lo sabía, pero se enamoró de sus manos fuertes y de su corazón roto, se enamoró de sus ojos que solo eran bellos cuando la miraban.
Ahora podría estar con ella en aquel lecho blanco enorme; tras dormir quince horas se besarían otras quince, irían a la playa donde él la fotografiaría sin parar, con ropa, sin ropa, tumbada, en el agua,… No podía dejar que lo viera morir, Ella debía tener una oportunidad, Ella debía tener una vida después de Él.
Allí nunca llovía, y tenía que llover hoy, era el día perfecto para la misión,una misión exitosa ,el objetivo había sido alcanzado. Manu muerto, “Trípode” muerto, y él no vería el próximo amanecer.
Tres de los nuestros valían lo mismo que un loco fanático, ciego y en silla de ruedas.
Se acercaban, se acercaban demasiado,… (continuará)
